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¿Cuántos monitores necesitamos en un sistema de CCTV?

Todos sabemos que no se requiere un monitor para ver cada cámara que colocamos, pero entonces ¿cuántos monitores necesitamos?

 

Muchos de los asistentes con los que tengo el honor de compartir en los cursos de capacitación de la Asociación (www.alas-la.org), me contestan: “… eso depende del número de grabadoras…” ó “… hay que dividir el número de cámaras, entre 16…” ó un simple “…depende…”. Sin embargo la respuesta acertada no es necesariamente la que usted piensa.

 

Lo básico

Partamos de lo básico… lo ideal sería siempre ver todas las imágenes, al fin y al cabo para eso estamos colocando una cámara, pero cuando el número de cámaras comienza a ser grande, se torna difícil estar pendiente de todas. Ese es el problema que en gran parte resuelve un software moderno, al hacer analítica de video.

 

Pero adicionalmente no podemos tener muchos monitores porque los costos del sistema de CCTV se elevan considerablemente, ya sea por el precio de los monitores, por el espacio necesario, por el mueble que requieren, por la cantidad de energía que consumen, por el calor que generan… pero sobre todo, por la cantidad de humanos que se requieren para verlos.

 

Afortunadamente el mercado de CCTV, tiene concentradores de imágenes que hoy en día hacen las grabadoras y matrices de video. Son entonces estos dispositivos los llamados a recibir todas las señales de video posibles y distribuirlas a los diferentes monitores.

 

Pero el número de monitores no debe depender del hardware que ofrezcan estos dispositivos, sino de un estudio cuidadoso y analítico de lo que realmente se requiere ver.

 

La gran mayoría de profesionales en CCTV, descuidan un poco el tema de los monitores, en parte porque ya nos acostumbramos a que la totalidad de las cámaras instaladas, las debemos grabar. Entonces creemos que el objetivo del sistema de videovigilancia, es grabar y no visualizar. Sin embargo nadie compra un sistema de CCTV para ver los siniestros ocurridos; sino para evitarlos en la medida de lo posible.

 

Y para poder prevenir una situación, es necesario que un humano esté viendo la escena y tome las acciones necesarias con la anticipación suficiente, que incluso puede ser de algunos segundos. Es en este momento en donde el sistema de CCTV, se vuelve parte integral de un sistema de seguridad que combina la parte pasiva, electrónica y activa de forma eficiente.

 

El número de imágenes que puede observar un operador depende del tipo de monitor, de su tamaño, de la cantidad, de la distancia, de la importancia de la escena y de los equipos que las administran. Es fundamental darle las herramientas necesarias al operador para que pueda hacer un buen trabajo a tiempo.

 

Evaluando las escenas

En toda instalación hay tres tipos de escenas, que depende de la importancia de lo que esté ocurriendo allí:

 

A. Imágenes de cámaras que casi nunca vemos, porque no hay necesidad de estar viendo de forma continua.

 

B. Imágenes de cámaras que solo se deben ver, cuando suceda algún hecho especial.

 

C. Imágenes de cámaras que siempre debería observar un humano para prevenir hechos indeseables.

 

La situación más crítica sucede cuando se presentan situaciones de gran importancia de forma simultánea en diferentes cámaras. Esto puede suceder rutinariamente en algunas horas del día o de manera esporádica ante una situación de emergencia. Este análisis se debe hacer en la etapa de diseño del sistema, y debe determinar cuántas y cuáles imágenes simultáneas, serán necesarias visualizar en el momento más crítico de forma rutinaria.

 

Se entiende que en un siniestro especial como un incendio, explosión, terremoto, entre otros, la gran mayoría de cámaras serían importantes… pero como ya vimos no es eficiente, estar viendo todas las cámaras simultáneamente. Aunque se aclara que por esa razón sí debemos estar grabando de forma permanente y en buena calidad la gran mayoría de las escenas, así nadie las esté visualizando.

 

Ahora que ya sabemos cuántas imágenes debemos ver de forma simultánea, en esos momentos de gran importancia dentro de la rutina diaria en cada sitio, entonces nos fijamos en los equipos de administración de imágenes con que contamos en el mercado.

 

Paras las imágenes de las cámaras tipo A., no precisamos un monitor especial dedicado. Veamos qué pasa con las cámaras tipo B. Algunas de esas imágenes solo debemos verlas cuando una situación especial ocurre.

 

Si contamos con grabadoras o matrices que tengan entradas de alarma y podemos colocar sensores que detecten algunas de esas situaciones especiales, entonces podemos automatizar el proceso de visualización (y de grabación), para que solo cuando los sensores detecten nos muestre las imágenes pertinentes (fijémonos que el evento, puede generar la necesidad de ver una imagen o varias).

 

Si nuestros equipos cuentan con un adecuado sistema de detección de cambios de imagen, configurable para cada canal, con posibilidad de ajustar sensibilidad y adaptable a horarios; entonces estos sistemas complementan en buena medida los sensores externos que se puedan ubicar.

 

Y si finalmente nuestro sistema cuenta con un software de analítica de video, en donde podamos definir situaciones complejas y especiales, que de forma automática nos alerte; entonces tendremos solucionado completamente el problema para la visualización de las imágenes de las cámaras tipo B.

 

Para ver estas imágenes que de manera automática el sistema nos presenta, debemos separar al menos 1 monitor. En instalaciones grandes (más de 3 videograbadoras o más de 50 imágenes), se debe hacer el análisis estadístico y probable de cuántas situaciones simultáneas se podrían presentar rutinariamente. Y en ese caso colocar más monitores dedicados especialmente a visualizar los automatismos de nuestro sistema.

 

Finalmente nos quedan las imágenes tipo C. que siempre debemos ver. En este caso se debe dar especial cuidado a las entradas y salidas principales de las zonas y/o a escenas en donde hay un riesgo elevado (dinero, valores, procesos productivos claves, personajes importantes, entre otras).

 

La hora del día cuenta

Hay que entender que estas situaciones no siempre se convierten en críticas… más bien son rutinarias; pero es precisamente allí donde suceden situaciones indeseables que bien podrían prevenirse. Entonces, aunque durante gran parte del día, se puedan ver las escenas secuencialmente o en tamaño muy pequeño… es en las horas críticas donde debemos visualizar imágenes grandes y absolutamente claras, que le permitan al operador actuar rápidamente y de forma certera, apoyándose en su equipo humano de trabajo.

 

Cuando son muchas las imágenes que se deben ver simultáneamente y no tenemos automatismos que nos ayuden, se recomienda que se aumenten el número de operadores y obviamente de monitores.

 

Capacidad del humano

El humano necesita un nivel de concentración alto para poder detectar situaciones anormales en una escena y reaccionar a tiempo. Entre mayor sea su nivel de concentración mejores resultados obtiene. Entendamos entonces que entre menor concentración tenga, se incrementa notablemente el Riesgo asociado con su labor.

 

Para que usted entienda la situación, solo recuerde porqué le gusta ir a cine. Quizás por los efectos, por la iluminación, por el sonido, por la comodidad y sobretodo porque usted se concentra en la película y la vive totalmente. Ahora piense si podrá saber claramente lo que hizo un personaje de la película, cuando está trabajando en el computador, le suena el celular y debe atender a su hija, todo simultáneamente… verdad que no?

 

Entonces en CCTV pasa exactamente lo mismo. Entidades muy respetables como ASIS, NIST, Scotland Yard y muchos fabricantes tienen opiniones diversas sobre la cantidad de imágenes que un operador puede controlar simultáneamente. Algunos dicen que una (1) sola, otros dicen que tres (3), otros que hasta cuatro (4), otros dicen que depende del ángulo de visión y la distancia, otros que depende de la escena y lo que se quiera ver de ella… sin embargo el más osado y solo para ciertas aplicaciones de bajo control habla de hasta seis (6) imágenes por operador.

 

ASIS recomienda que un operador se releve de su puesto de trabajo, frente a los monitores de CCTV, al menos cada dos (2) – tres (3) horas; aunque es claro en indicarnos que a los 20 minutos de su gestión laboral, el nivel de concentración ya ha bajado al 50%.

 

En experimentos hechos por la policía británica, se llegó a la conclusión que cuando un operador ve un solo monitor, su nivel de concentración en los primeros 5 minutos es del 85%, con cuatro imágenes decae al 74%, con seis imágenes simultáneas baja al 58%, con nueve imágenes al 53% y con 16 imágenes al 41%.

 

Los estudios nos cuentan que un operador podrá sostener algún nivel mínimo de concentración hasta 70 minutos si está viendo una sola imagen. Hasta 30 minutos viendo cuatro imágenes y hasta 20 minutos si está viendo nueve imágenes. Aun así recordemos que el nivel de concentración baja a menos del 50%, pasados 20 minutos, sin importar el número de imágenes simultáneas.

 

Por lo tanto un operador que vea simultáneamente 16 imágenes tendrá solo un 41% de su capacidad durante los primeros cinco minutos de trabajo y al cabo de 20 minutos su nivel de concentración estará casi en cero. Solo imagine el nivel de concentración de ese mismo operador, pasadas seis (6) – ocho (8) horas legales de su turno. ¿Y después de 12 horas? ó ¿24 horas?

 

Créanme que he visitado centros de control, con más de 15 monitores, mostrando casi 200 cámaras y pretendiendo que el operador esté pendiente de todo lo que ocurre en su turno de 12 horas. También he visitado sitios con más de 400 cámaras, con la mitad de los monitores y de nuevo todo en manos de un operador, que a veces no tiene ningún conocimiento técnico ni operativo.

 

No engañe, ni al usuario final, ni a los operadores, ni a los técnicos e ingenieros, ni a ustedes mismos. Está pidiendo imposibles y está dejando la altísima inversión que el usuario final hace, en manos poco profesionales, en condiciones ineficientes, con las herramientas inadecuadas y por lo tanto el resultado final es mediocre o simplemente nulo. Coloca en entredicho la reputación de todo el gremio y el ciclo comercial se interrumpe porque ese usuario final no le vuelve a comprar nada.

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